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Hamilton y Leclerc zanjan su choque en Monza tras una reunión cara a cara en Ferrari
Lewis Hamilton y Charles Leclerc rebajan las tensiones internas en Ferrari tras su choque en Monza al mantener conversaciones privadas antes del Gran Premio de España para restablecer su relación de trabajo.
Por Nadia van Leeuwen - 2026-09-10T17:27:04.000Z - 3 min de lectura
Las conversaciones privadas en el paddock han puesto punto final a las fricciones internas que terminaron trasladándose a la pista en Monza. A su llegada a Madrid para el Gran Premio de España, Lewis Hamilton y Charles Leclerc revelaron que mantuvieron una reunión cara a cara para calmar las aguas tras su choque en el Gran Premio de Italia, e insistieron en que el incidente no ha dañado su trabajo conjunto.
El punto crítico en casa puso a prueba la templanza de la Scuderia después de que Leclerc arrinconara a Hamilton hacia la grava en la primera chicane. Mientras que Leclerc se estrelló apenas dos vueltas después, Hamilton remontó posiciones para rescatar un sexto puesto que lo dejó frustrado. Las tensiones ya habían aflorado una semana antes en el Dutch Grand Prix, donde Leclerc ignoró las peticiones del muro por la radio del equipo para ceder la posición al británico, lo que generó dos fines de semana consecutivos de fricción dentro del garaje.
Al atender a los medios antes de la carrera inaugural en el nuevo circuito de Madring, Hamilton recalcó que ninguno de los dos pilotos evitó afrontar el choque de forma directa. En declaraciones recogidas por BBC Sport, el siete veces campeón del mundo explicó que ambos se sentaron para mantener un diálogo abierto y sincero con el fin de atajar cualquier controversia residual. Hamilton elogió la madurez del piloto monegasco y subrayó que las conversaciones francas resultan imprescindibles cuando dos compañeros sumamente competitivos ruedan a un ritmo casi idéntico y pelean por el mismo trozo de asfalto.
Leclerc coincidió con ese análisis mientras reconocía su error de cálculo en la Variante del Rettifilo. Al admitir que fue demasiado lejos al mandar a su compañero hacia el exterior en la curva dos, Leclerc enfatizó que meter a un Ferrari hermano en la hierba es inaceptable bajo cualquier circunstancia. Aunque prefirió no revelar los pormenores de su conversación privada, el piloto monegasco insistió en que el intercambio evitó secuelas permanentes en su relación personal.
El impacto se vio amplificado por el escenario, dado que cualquier disputa en pista ante los tifosi de Monza desata de inmediato turbulencias externas. Leclerc señaló que, si bien otros garajes también sufrieron fricciones durante la carrera, el escrutinio exterior se centró con dureza en la dupla de Ferrari. Aun así, reconoció que ninguno de los dos pilotos rindió de forma impecable en una tarde en la que el equipo menos podía permitirse errores no forzados en su propia casa.
Más allá de la disputa en pista, Hamilton reconoció que Ferrari debe corregir debilidades operativas más profundas que no pueden solventarse en un solo fin de semana. La escudería arrastra tres grandes premios consecutivos lastrados por fallos en clasificación, lo que dejó a ambos pilotos fuera de posición y comprometió sus opciones en carrera. Hamilton apuntó que colaborar para maximizar la cosecha de puntos ofrece un camino mucho más seguro hacia el podio que discutir por el cuarto y quinto puesto, aunque admitió que transformar una cultura de equipo tan arraigada es un proceso gradual.
Esa sintonía interna se pondrá a prueba de inmediato en el inédito circuito urbano de Madring, cercano al aeropuerto internacional de Madrid. El trazado híbrido combina tramos de alta velocidad con muros de hormigón implacables y zonas de frenada complejas que Hamilton comparó con Arabia Saudí por su dificultad técnica. Si Ferrari quiere rentabilizar el fin de semana, ambos pilotos deberán asegurarse de que el borrón y cuenta nueva de Monza se mantenga firme cuando se apague el semáforo.