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Kim Kardashian revive la broma de la toalla con Antonelli en la alfombra roja de Singapur
La celebridad y el líder del mundial de Mercedes protagonizaron un distendido reencuentro en Singapur, donde su viral confusión con la toalla en Mónaco volvió a salir a escena antes de la carrera nocturna.
Por Lesley Bakker - 2026-10-14T11:50:04.000Z - 3 min de lectura
Antes de la físicamente demoledora carrera nocturna del domingo en Marina Bay, un inesperado reencuentro en el paddock volvió a poner en primer plano una de las historias más desenfadadas de la temporada fuera de la pista. La estrella de telerrealidad Kim Kardashian, presente en el Gran Premio de Singapur para apoyar a Lewis Hamilton, se cruzó en la alfombra roja con el piloto de Mercedes Andrea Kimi Antonelli. Su breve encuentro reavivó de inmediato una broma recurrente del paddock que ha acompañado al adolescente italiano a lo largo de su lucha por el título.
Flanqueada por amigos en cuanto divisó al líder del campeonato, Kardashian levantó las manos en señal de fingida rendición para dejar claras sus intenciones. «Nooo, Kimi, esta vez no me atrevería a tocar tu toalla», bromeó, en clara alusión al episodio viral que los vinculó por primera vez a principios del verano. Antonelli se tomó el comentario entre risas, sumando así un nuevo capítulo a una simpática saga bautizada en redes sociales como 'Towel-Gate'.
El origen de la broma se remonta al Gran Premio de Mónaco a principios de junio, donde Antonelli completó una actuación magistral por las calles de Montecarlo para alzarse con la victoria. Kardashian, que se encontraba en el principado animando a Hamilton, se vio inmersa en las celebraciones posteriores a la carrera cuando las cámaras la captaron llevándose sin darse cuenta la toalla oficial de enfriamiento del vencedor en el podio. Las imágenes virales mostraron cómo la usaba con total naturalidad para secarse la frente y las gafas de sol antes de marcharse con ella.
En lugar de dejar pasar desapercibido el curioso incidente, Mercedes y su joven piloto no tardaron en transformar la confusión en entretenimiento para el paddock. La escudería publicó un vídeo ampliamente compartido en el que se veía a Antonelli recorrer los motorhomes de Montecarlo, preguntando al personal e interrogando a su compañero de equipo George Russell sobre si alguien había visto la prenda desaparecida. Aquella irónica reacción consolidó el momento como uno de los favoritos de los aficionados a la Fórmula 1 en internet.
Las paces llegaron apenas unas semanas después, cuando la gira europea recaló en Barcelona para el Gran Premio de España. Apuntándose al sentido del humor, Kardashian sorprendió al joven piloto antes de la actividad en pista con una toalla de repuesto totalmente nueva y personalizada con bordados, lo que motivó un agradecido mensaje en vídeo por parte de Antonelli. El detalle parecía haber cerrado el círculo, pero el reencuentro en Singapur demostró que ninguna de las dos partes había olvidado la anécdota.
Una vez concluidas las bromas y cortesías en el paddock, la atención se trasladó rápidamente a las exigentes condiciones de Marina Bay, donde la suerte fue dispar dentro del entorno de Kardashian. Antonelli tuvo que soportar un calor asfixiante en el habitáculo, una severa degradación de los neumáticos y una tarde empañada por la polémica de los límites de pista. El italiano mantuvo el tipo bajo una presión creciente y se adjudicó un trabajado tercer puesto en el podio para sostener una sólida ventaja al frente de la clasificación de pilotos.
Por el contrario, Hamilton vivió una velada frustrante con Ferrari después de que una arriesgada apuesta estratégica saliera mal durante un periodo de Virtual Safety Car. El heptacampeón del mundo optó por no montar gomas frescas durante la neutralización, lo que le dejó desprotegido cuando sus neumáticos sufrieron una dramática caída de rendimiento en las vueltas finales, cayendo posiciones hasta concluir en sexta posición. Antonelli pone ahora rumbo al Gran Premio de Estados Unidos en Austin con la posibilidad de certificar matemáticamente su primer campeonato mundial, y con sus toallas del paddock perfectamente localizadas.