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La estrategia de Hamilton bajo la lupa tras los rumores de desacato en Ferrari
Informes no confirmados del paddock sugieren que Lewis Hamilton desoyó órdenes de Ferrari en Singapur, provocando una nefasta tanda de 44 vueltas con neumáticos blandos que le costó el podio.
Por Patrick Koster - 2026-10-14T09:58:06.000Z - 4 min de lectura
Informes no confirmados surgidos en el paddock del Gran Premio de Singapur sugieren que Lewis Hamilton desobedeció directamente las órdenes del muro de Ferrari durante una neutralización crítica con Virtual Safety Car, lo que provocó un colapso táctico que transformó un podio probable en un sexto puesto. Si bien Hamilton ha asumido públicamente la responsabilidad por apostar a la vida de los neumáticos, la afirmación de que desafió órdenes explícitas desde el muro de boxes sigue sin ser verificada por la escudería italiana.
La base de la tarde comenzó con un juego nuevo de neumáticos medios, con el siete veces campeón del mundo sosteniendo la tercera posición y mostrándose bien perfilado en la fase inicial. Sin embargo, la degradación apareció antes de lo previsto en la exigente superficie de Marina Bay. Ferrari reaccionó en la vuelta 18 deteniendo a Hamilton para montar un juego de neumáticos blandos, una parada temprana que parecía comprometer al piloto británico con una ortodoxa estrategia a dos paradas en un trazado que castiga severamente el desgaste térmico.
Las circunstancias cambiaron cuando Lance Stroll se detuvo en la pista con su Aston Martin, lo que llevó a la dirección de carrera a desplegar el Virtual Safety Car. Bajo condiciones de VSC, las pérdidas de tiempo en el pit lane se reducen considerablemente debido a que los coches en pista están restringidos a una velocidad delta obligatoria, lo que abre una ventana de parada barata. Ferrari llamó de inmediato a Charles Leclerc a boxes para aprovechar la carrera neutralizada. Según informó Crash.net, el equipo también indicó a Hamilton que siguiera a su compañero al pit lane, pero informes no confirmados del paddock afirman que Hamilton rechazó la instrucción y continuó en pista.
Permanecer en el circuito condenó a Hamilton a una maratónica tanda de 44 vueltas con el frágil compuesto blando. El expiloto de grandes premios Martin Brundle expresó duras críticas a la maniobra táctica, calificando de insólita la decisión de no parar bajo VSC dado el escaso tiempo que se perdía en boxes. Brundle señaló que intentar pilotar un Fórmula 1 moderno y al mismo tiempo dictar la estrategia del equipo desde el habitáculo resulta extraordinariamente exigente, y añadió que el personal de Ferrari claramente había previsto atender a ambos monoplazas durante la neutralización.
Como era de esperar, el déficit de adherencia resultó insuperable en las últimas vueltas, a medida que el ritmo de Hamilton caía en picado. Leclerc lo superó con facilidad con gomas más frescas, seguido poco después por Andrea Kimi Antonelli con el Mercedes y por el piloto de McLaren Lando Norris. El golpe definitivo llegó cuando Oscar Piastri se apoderó de la quinta posición, a pesar de que el australiano había cedido terreno previamente por una parada imprevista para resolver un pinchazo lento. Hamilton cayó hasta la sexta plaza bajo la bandera a cuadros, totalmente indefenso con neumáticos desgastados.
El agotamiento físico y el malestar eximieron a Hamilton de las entrevistas habituales de televisión tras la carrera el domingo por la noche, pero ofreció disculpas directas a Ferrari antes de abordar la situación públicamente el lunes. En sus redes sociales, Hamilton declaró que el resultado final recaía enteramente sobre sus hombros tras intentar algo diferente en un circuito donde la posición en pista es notablemente difícil de recuperar. Aunque evitó cualquier mención a una disputa interna por radio, admitió que la estrategia había salido mal y supuso una dolorosa lección, aunque sostuvo que la sexta posición no reflejaba la verdadera velocidad del coche.
En el contexto más amplio de la temporada de Ferrari, el episodio plantea nuevos interrogantes sobre la gestión de carrera y la autonomía del piloto bajo presión. La especulación en el paddock se centrará inevitablemente en la fricción entre el instinto del piloto y la autoridad del muro; sin embargo, a falta de confirmación por parte de Ferrari o de transcripciones de radio publicadas, la supuesta negativa sigue siendo un rumor sin contrastar. Lo indudable es que intentar 44 vueltas con neumáticos blandos en Singapur conllevó un duro peaje deportivo, dejando a Ferrari con dilemas estratégicos que resolver ante las próximas carreras.